Empoderarse para tomar conciencia de la propia realidad, empoderarse para poder intervenir en las decisiones que les afectan, empoderase para defender sus derechos, empoderarse para soñar mejores condiciones de vida, empoderarse para realizar sus sueños... y ahora, empoderarse para empoderar a otras...
Las mujeres de Castelinho se mueven y mueven el mundo, empezando por lo primero que hay que hacer: soñar. Y así llegan a un assentamiento de sueños castrados por 24 años de vivir entre la basura, de comer de la basura, de criar hijos entre la basura que ya estan criando sus nietos, entre la basura. Llegan preguntando por sus sueños, por sus deseos, y las personas poco se acuerdan si alguna vez han llegado a desear, quien lo ha conseguido, ha huído de ahí. Llegan arremangadas, aproximándose a las mujeres para explicarles su pequeña pero valiosa historia, la historia de su Casa de la Sopa, su refugio, su punto de encuentro, su espacio de transformación y animarles a que ellas también se organizen, llegan para comenzar a trabajar con ellas.
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